
Con la plena certeza de que tu amor es mío,
a cada instante temo que dejes de quererme.
Tu amor es una llama y a veces tengo frío.
Me enloquece el silencio y esa duda vacilante,
que me torna alma sombría,
se diluye en tu sonrisa y vuelvo a soñar.
Más después, implacable,
adquiere nuevos bríos
y fustiga mi sueño
hasta verlo sangrar.
¡Maldita duda!
Por ti…
cómo duele amar.