
De qué vale reconstruir con palabras
lo que el invierno se llevó
entre nubes y risas.
Junto con el viejo recuerdo
que una ilusión obstinada dañó,
estoy yo.
El sueño en la boca,
el incendio en la cama,
y la llamada en la noche...
Son lúgubres recuerdos
que van resbalando por mi memoria;
y sólo pienso: si por el camino de piedras
por donde pisas, de repente tropiezas
con mi gata azul, tú y yo estaremos
llorando por un verdadero amor.