
Morí un poco
cuando desconectaste tu alma
cuando volteaste la mirada
cuando acercaste mi corazón a la nada.
Morí otro poco
cuando golpeaste mi carne con palabras
cuando negaste el pecado de calle
cuando atropellaste la ilusión y encallé.
Morí completa
cuando comprobé que no me querías
que tan sólo me mentías
que estaba de más en ti...