20 diciembre 2008

Colección Selva

TENER QUE QUEMARTE


Entre el vaivén del tiempo,
entre un paradigma y un hoyo negro,
surges tú.
Te veo sentado a mi lado, sonriente...
después de un beso, me inunda tu aliento,
destrozo tu cuerpo,
voy quemando desde tus ojos hasta tu cuello.
Acabo en tu espalda que me lleva a cuestas.
Tu pecho unido al mío.
Las voces vacías resuenan eco en la habitación.
Parece que ardes fuerte y sólo recuerdo que eres.
Tu cuerpo vibrando y el mío llorando.
Soy flama que arde,
soy vapor de mi fuego,
soy sudor de serpiente que antoja sandía.
Mi cabeza da vueltas y arde más.
El humo sube hasta tocar el cielo,
con él, tu silueta se disuelve:
¡Qué vida tan más cabrona!
Tener que quemarte cuando te tengo enfrente.

Tercera llamada... Comenzamos.


Para comenzar de manera interesante el 2009 (feliz año para quienes leen), y luego de varias peticiones por parte algunos allegados, he aquí la promesa cumplida de iniciar con mi propio blog para vomitar toda la cochinada que uno lleva dentro. Así que sin más reparos, primero justifico que podrán encontrar una variedad de temas, que de acuerdo a mi parecer serán o no de interés general, pero que sin duda se acompañarán de críticas subjetivas a la peor manera tuguesca que se me conoce, pero siempre con remates de opinión jocosos (por algo el nombre del blog).
Les dejo la lectura de uno de los poemas que he escrito, inspirada mientras vivía en la gélida ciudad de San Cristóbal de Las Casas, conocida como "el mejor lugar para vivir y morir", así como algunas fotografías tomadas durante los viajes que hice al corazón de la Selva Lacandona, espero que las disfruten y dejen sus comentarios.